III. El esposo y padre
La señora Shelby acababa de salir para hacer unas visitas. Elisa, en pie. De ponto, sintió una mano sobre su hombro. Se volvió y de repente su rostro quedó iluminado por una amplia sonrisa.
-¿Eres tu George? me has asustado. ¡Cuán dischosa soy al verte! el ama ha salido y tengo la tarde libre. Ven a mi cuarto
Y diciendo esto, le condujo a una bonita, aún reducida habitación, que comunicaba con la galería, y que era donde trabajaba ordinariamente. allí estaba su hijo, entretenido con los juegos. De pronto, ella se dio cuenta de la seriedad y tristeza del rostro de su marido y exclamó:
-¿Que te pasa George? ¿Por que no miras a nuestro Harry?¿No ves lo crecido que está?.
-¡Ojalá no hubiera nacido!- respondió amargamente George.
Sorprendida y asustada, Elisa reclinó su cabeza en el hombro de George llorando silenciosamente.
-Elisa mía, yo no tengo el derecho de hablarte así. ¡Ah!¿por qué me has conocido? sin mí podrías ser dichosa.
-¿Por qué me hablas así? ¿Que ha sucedido? ¿Qué peligro nos amenaza? ¡éramos tan felices hasta ahora!
- Sí, lo hemos sido, amada mía - respondió George, sentado al niño en sus piernas contemplando sus rasgados ojos negros. Luego añadió-: es tu retrato, Elisa, Hermoso como un príncipe, más, ¿Por qué nos habremos conocido?
No hay comentarios:
Publicar un comentario